Herrechina Alimentación a Mano: la microcooperativa que mantiene vivo un «histórico» comercio de Roncal

Javier Rechina y Sara Herrero, madrileños de 32 años, dejaron atrás sus empleos fijos en Madrid y una vida marcada por el ritmo frenético de la capital para iniciar un nuevo proyecto en el Pirineo navarro. La pareja decidió tomar las riendas de la tienda de alimentación de Roncal, un comercio con décadas de historia que estaba a punto de cerrar por falta de relevo, según informa Navarra Capital en este enlace.
De esa apuesta nació Herrechina Alimentación a Mano, una microcooperativa asociada a ANEL que ha logrado convertirse en motor de vida social en el valle. En su constitución y puesta en marcha, el equipo humano y técnico de nuestra asociación empresarial jugó un papel destacado, acompañando a Javier y Sara en la elección de la fórmula cooperativa, en la gestión inicial y en el proceso de integración en la comunidad local.
Economía social para sostener el territorio
El proyecto encarna los principios de la Economía Social: gestión democrática, compromiso con la comunidad y reinversión en el entorno. Más allá de la compraventa de productos, Herrechina Alimentación a Mano representa un modelo alternativo de emprendimiento que prioriza las personas por encima del beneficio económico. Conscientes de que en zonas rurales cada tienda abierta es un servicio esencial, sus promotores han apostado por la fórmula cooperativa para asegurar que la tienda no dependa de un propietario individual, sino de un equipo comprometido con el futuro de Roncal.
En ese sentido, la tienda no solo ofrece pan, frutas, verduras o embutidos. Su propuesta va más allá: poner en valor la producción local y los circuitos cortos de comercialización. Siempre que es posible, apuestan por proveedores del entorno, garantizando un doble impacto: la reducción de la huella ambiental y el fortalecimiento de la economía de proximidad.
El cliente que cruza la puerta de Herrechina Alimentación a Mano encuentra también un relato: el del queso roncalés que mantiene viva una tradición pastoril milenaria, el de los huertos familiares que proveen productos de temporada o el de las pequeñas conserveras que siguen elaborando recetas artesanas. En este sentido, el comercio funciona como escaparate de un modo de vida vinculado al respeto por la tierra y la comunidad.
En definitiva, dicho establecimiento es más que una tienda de alimentación: es un ejemplo de cómo la economía social puede convertirse en herramienta para sostener territorios frágiles, reactivar la vida comunitaria y transmitir valores de cooperación y compromiso. En un contexto donde muchos pueblos luchan por no desaparecer, su existencia demuestra que el futuro rural también se puede escribir en clave de solidaridad y esperanza.
Todas las personas interesadas en acceder a la información completa de esta empresa, pueden hacerlo a través de Navarra Capital en este enlace.
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