«Para mí, el éxito profesional es ir contento a trabajar todos los días»

Retomamos nuestra sección “Tras la mentoría» con el gerente de Calderería Navarra, Iñigo Nuin. De este ingeniero industrial de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) sobresale la naturalidad y sencillez con la que contempla todo lo que le rodea. Y que traslada no solo a su día a día profesional. También está muy presente en los procesos de mentoring en los que ha colaborado y del que han salido beneficiados empresas como Nacochi, en 2022.
Otra de las características en las que sobresale Nuin es su constancia que le he llevado a protagonizar una trayectoria profesional en constante crecimiento, pero sin sobresaltos ni grandes altibajos. Él mismo lo explica de este modo: «Cuando terminé la carrera trabajé durante un año en producción en MAPSA; de becario, otro año en MIASA; y, después, de mantenimiento en UDC Txantrea. Hace ahora veinte años que me incorporé a Calderería Navarra SAL. Primero, tres años en el taller; luego, otros tres, en la oficina técnica; y, al final, desde 2012 como gerente. Me parece que este recorrido me ha servido para tener una visión más global que aplicó en la gestión de la empresa».
Precisamente, esa perspectiva es la que le permitió participar en los pactos que dotaron a su sociedad laboral de un futuro coherente con la filosofía fundacional que la originó. También, la implantación de un ERP y otras mejoras de procesos con la que buscaron modernizarla y adaptarla al siglo XXI. O, en última instancia, la instalación de placas solares para facilitar el autoconsumo de sus talleres de Pamplona y Milagro.
¿Cómo conoces el programa de mentoring de ANEL y qué motivaciones te impulsan a participar en el mismo?
Lo conocí por medio de la antigua técnica, Elena Zabalza, y me animé a participar por poder aportar algo de vuelta a ANEl, que siempre está ahí prestando apoyo en todo lo que le planteamos. Además, me pareció muy interesante la idea del trabajo en red, donde compartir experiencias y hacer frente a la famosa «soledad del gerente» que se puede llegar a sentir en ocasiones.
¿Cuáles son los elementos que, bajo tu punto de vista, diferencian a la red de mentoring de ANEL frente a otras similares?
En mi opinión, lo más importante es que, en nuestra comunidad de participantes, compartimos una filosofía arraigada en los principios de la Economía Social, donde colocamos a las personas en el centro de todas nuestras acciones. Esta perspectiva se traduce en la creación de un ambiente de confianza sólida. Creo firmemente que nuestro espíritu colaborativo permea cada aspecto de nuestra labor y actúa como un escudo protector contra la competitividad mal entendida que se olvida de las personas, así como contra actitudes individualistas y envidias que suelen surgir en otros tipos de proyectos.
¿Cuál es tu principal aportación al programa?
Aquí me entra un cierto “síndrome del impostor» (risas) porque entiendo el mentoring como un intercambio de experiencias, en el que aportan y reciben ambas partes. En ese sentido, mi aportación podría ser esa visión global que antes he mencionado y que he ido adquiriendo al pasar por distintas áreas y gestionar temas tanto societarios, como técnicos, de equipos y personas.
«NO SOY DE DAR CONSEJOS. PREDICO CON EL EJEMPLO»
¿Qué enseñanza o mejora has extraído de tu contacto con los mentorizados? ¿En qué consideras que te ha ayudado a crecer profesionalmente?
Aquí me pongo la “L” porque es mi primera vez. Pero diría que la “calma estratégica”, es decir, no tener ansiedad por los cambios, estar con un ojo centrado en lo que se puede actuar aquí y ahora, y el otro en los distintos escenarios que se pueden ir abriendo en el futuro y cómo gestionarlos.
¿Qué significa para ti el éxito profesional y en qué cualidades debe basarse?
Yo identifico el éxito profesional con ir contento a trabajar todos los días, sentirse valorado y tener buen ambiente con las compañeras y compañeros. Creo que la clave es la confianza, trabajar de forma colaborativa buscando un bien común, con transparencia y con humildad, porque todo el mundo aporta en la consecución de los objetivos y también todo el mundo se equivoca alguna vez.
¿Tienes alguna frase que haces tuya y que te inspira en tu día a día?
Sin duda, “carpe diem”. Sin ansiedad ni productivismo. Hay que aprovechar cada minuto en plan “disfrutón” para sacar lo bueno de cada día y fijarse en las pequeñas cosas.
¿Qué consejo o recomendación sueles repetir mucho a los participantes en el programa de mentoring?
No soy de dar consejos sino, más bien, de predicar con el ejemplo… A partir de ahí, sólo comparto cómo he gestionado los problemas o situaciones similares que hayamos podido tener y, si algo le vale a la persona mentorizada, perfecto; y si algo de lo que dice ella me puede valer a mí, mejor todavía.








